Mis hermanos y hermanas en el Señor:
Le escribo hoy para informarle los hallazgos relacionados con ciertas acciones que comuniqué en mi carta del 8 de septiembre de 2018 abordando la crisis de abuso sexual que ha impactado a nuestra Diócesis.
En mi carta a los fieles, anuncié que hoy emitiría un Informe de Responsabilidad Financiera completo sobre los montos de acuerdo por reclamos pasados de abuso sexual de menores por parte del clero desde el establecimiento de la Diócesis hasta el presente, junto con un resumen verificado del apoyo financiero que actualmente brinda la Diócesis a cualquier sacerdote que haya sido acusado de abuso sexual de un menor y que actualmente se encuentre en licencia administrativa o haya sido laicizado.
La tan necesaria contabilidad financiera, que es el enfoque de este informe, solo insinúa el profundo sufrimiento humano y espiritual causado por el abuso sexual infantil. Espero que, al comunicar estos hallazgos, impulsemos el proceso de sanación y reconciliación, atendamos el legítimo deseo de cambio y restablezcamos su confianza en todos los niveles de liderazgo para que podamos cumplir plenamente la misión divina de la Iglesia.
Permítanme concluir con una reflexión personal. Me duele el corazón el daño a las víctimas y la traición a los fieles causada por el pecado del abuso, así como la reiterada incapacidad de la Iglesia para actuar con decisión y transparencia para proteger a los jóvenes. Deseo expresar mis más sinceras disculpas a todos los afectados por esta tragedia. Reconozco también que restaurar la confianza requerirá el heroico testimonio de santidad de cada sacerdote, especialmente de mí. Confío en que el Señor nos sanará y fortalecerá, uno a uno.
Ruego para que este informe financiero y otras medidas que estamos tomando representen el comienzo de un nuevo capítulo de transparencia y responsabilidad en la diócesis y un paso significativo para brindar cierre a todos aquellos que han buscado justicia y una contabilidad completa de un tema que ha herido profundamente a tantas personas y la vida de toda nuestra Iglesia.
Durante estos días difíciles, les aseguro que rezo por ustedes y sus familias. También les pido que sigan orando por los líderes laicos de la Iglesia, nuestro clero y por mí.
Sinceramente suyo en Cristo,

Reverendísimo Frank J. Caggiano
Obispo de Bridgeport
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